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Texto teatral EL ESPANTAPAJAROS

de Aquiles Nazoa

Personajes:
Grupo de niños y niñas.
Hombre
Pájaro 1
Pájaro 2
Espantapájaro
Muchacha

En la escena vemos un telón de fondo con un paisaje de campo. A la derecha estará un rancho al pie de un gran árbol. A la izquierda una siembra de maíz. El camino se pierde en la lejanía. Se escucha el gorgojeo de los pájaros, así como el chirriar insistente de las cigarras. Se oye a lo lejos dentro del rancho, el puntear lento y melancólico de un cuatro.
De pronto comienza a oírse el canto de los niños que vienen entrando. Uno lleva un haz de chamizas al hombro, trae un perro atado con un mecatillo, otro va acompañando a una niña que lleva un trapo largo, y él otro una canasta. Otra niña lleva un paraguas sin forro a medio abrir. Cantan para evitar que llueva.

Grupo de niños:
San Isidro Labrador,
quita el agua y pon el sol.
Ya se maduro la lima
ya se maduro el limón
que en La Guaira está lloviendo
y en Maracay ya escampó.
San Isidro Labrador
Ya se maduro la lima
ya se maduro el limón
(Los niños siguen su camino. Del rancho sale un hombre, con expresión de hondo júbilo, como si la naturaleza le contagiase su tierna alegría, Saluda el esplendor de la mañana de mayo).
(En la entrada del rancho hay una mesita con una Cruz de Mayo)
Hombre:
¡Gozo de mayo! Fiesta de la tierra en que el mundo se viste de esperanzas y el cielo de los campos pinta flores para adornar el pecho de la patria, porque es el mes de mayo, el mes amigo de los labriegos y de la mañana. Mes de Mayo, San Isidro del tiempo que a la vida le das color de infancia, tu corazón sobre la tierra oscura se vierte como un cántaro de agua mientras los campesinos te bendicen y los niños te cantan.
Vuelven los niños y cantan a la Cruz de Mayo.
De allí juegan: saltan la cuerda, las niñas en parejas juegan con sus manos, otro tiene un trompo, otra una perinola, etc.
Uno toma la iniciativa y hacen una ronda dejando al árbol en el medio. El hombre termina danzando, cogidos de las manos.
(Cantan el Himno al Arbol). (Risas, disfrute máximo de alegría)
Niños:
Coro
Al árbol debemos
Solícito amor,
Jamás olvidemos que es obra de Dios.
El es tan fecundo
Rico sin igual
Sin él nuestro mundo
Sería un erial.
Coro
No tendría palacios
El hombre, ni hogar,
Ni aves los espacios,
Nivela el mar
Coro.
(Mientras se termina la canción, se escucha el escándalo de los pájaros (conotos) y el hombre se alarma. Se rompe la ronda. Señala furioso al lugar donde esta el bullicio, en la siembra de maíz. Los niños paran de cantar).
Hombre:
¡Eh! ¡Miren allá! ¡Otra vez los pájaros! ¡Fuera de mi siembra, ladrones! (Se quita el sombrero y lo agita espantando)
(Los pájaros picotean entre el maizal)
Hombre:
¡Vamos, fuera de mi siembra!
Pájaro 1: (En tono de voz profundo. Grave) No le hagas caso, Pepe.
Pájaro 2: (Con carcajada y voz de payaso) Ni tú tampoco, Fortunato.
(Varios pájaros dicen al mismo tiempo, con mucha prisa, de disco acelerado, una lenguarada ininteligible y atropellada)
(Los pájaros siguen comiendo animadamente)
(El hombre que había vuelto al rancho, ahora sale más furioso con una escopeta en disposición de disparar. AL verlo armado, todos los niños, con el impulso de un resorte, se ponen manos arriba y con la misma le sueltan una carcajada en la cara del Hombre y salen corriendo.
El hombre apunta hacia los pájaros, dispara y con la propia voz hace el sonido.)
Hombre:
¡Pum!
(Los pájaros se burlan del hombre hasta mas no poder. (montar coreografía) Se escuche un gran pita)
(El hombre se para y hace gestos de rabia, de estar dando gritos, y amenazando con el puño. Se repite la pita y la burla).
Hombre:
¡Ah, turba de pequeños canallas, infección de los aires, pero aguarden la sorpresa que les preparo, ¡y entonces veremos si en el mundo hay respeto para las siembras ajenas. (se vuelve y usando las manos con altavoz) Niños ¿estais ahí?
Niños:
¡Siiiii!
Hombre:
¿Entonces traed el espantapajaros!
Niños:
¡Vaaa!
(Redoble de tambor, los niños entran cantando la marcha de pelele. Vienen los niños con el espantapajaros, bailando y cantando)
Niños:
Que baile la figura
Del pelelín burlón
De palo es la armadura,
De pana el pantalón
Corbata lleva al pecho
De seda y de satín
Y el sombrerito es hecho
Con palma del jardín.
(Los niños siguen silbando, mientras el hombre recita)
Hombre:
Vayamos a ponerlo,
Allá, junto al samán;
¡los pájaros, al verlo,
del susto morirán!
Todos:
Que baile la figura
Del pelelín burlón
De palo es la armadura,
De pana el pantalón
Corbata lleva al pecho
De seda y de satín
Y el sombrerito es hecho
Con palma del jardín.
(Colocan en el centro del escenario al espantapajaros con unos redobles de tambor)
(Todos colocados alrededor del espantapajaros, el hombre con la escopeta al hombro. Antes de salir darán unas cuantas vueltas)
(Se oscurece. Canta el gallo y amanece)
(Por el camino viene una mauchacha cantando bajoto, es un dulce tararear. Viste un trajecito floreado y trae una sombrila parecida a su traje. Tiene un sombrero de cogollo pero con muchas flores y cintas de colores, tiene un poético aire de jardinera. Viene recogiendo flores, para enriquecer un ramillete pequeño que trae en su mano. Se sorprende al ver al espantapajaros, deja de cantar)
Muchacha: (Música romántica, dulce y lenta, apoya el monólogo de la muchacha)
¡Oh! perdone que me haya asustado. Pero ¿sabes? Es que no esperaba este encuentro. Seguramente eres nuevo vecino por aquí, puesto a que nunca te había visto. Pero, ¡que feo y que triste te han hecho! ¡Pobre! Ni siquiera te han pintado unos ojos para que mires el paisaje (Comienza a acomodarlo, lo arregla como si fuera su hermano o tal vez su novio)
¿Sabes? Conozco a todos tus hermanos de estos caminos, y ninguno me había parecido tan triste, tan desoladamente triste como te han hecho a ti. Pero no desesperes. Apenas te hayan caído las primeras lluvias, las enredaderas empezarán a treparte las piernas lluvias, las enredaderas empezarán a treparte las piernas y los brazos, hasta dejarte completamente vestido de hojas. Luego florecerás, y a la distancia lucirás como un extraño jardín de formas humana, como si la tierra se hubiera humanizado en tí. Amanecerás con el pecho florido de pascuas y de cundeamores, y entonces serás todo lo hermoso que no eres ahora; serás como todos los otros espantapajaros del mundo.
(Se agacha y toma un carbón del camino y le pinta una cara. La muchacha se retira como un pintor que toma perspectiva para admirar su cuadro)
Entre tanto, hagamos una cosa: Te pintare una cara, una cara que sea a un tiempo dulce, melancólica y serena, como la atmósfera misma de los campos de Mayo. (saca una flor de su ramillete y se la pone en la boca al espantapajaros) ya estás, ya estás. Ahora eres el espantapajaros más hermoso del mundo. ¿qué te falta? ¡Ah, sí! Toma esta flor y bebe en ella el sabor de la vida.
(Sus ojos se mueven con asombro y su sonrisa en de felicidad. Se quita la flor de la boca, la contempla ente sus manos y luego con jubiloso asombro pasea su Mirada por el mundo que se le ha revelado).
Espantapajaros:
¡Vivo! ¡Vivir! Qué hermoso es el color de la vida, y que dulce y hondo su perfume. Siento que el día canta como una flauta de agua en mis oídos, y que hacía mi corazón corre la sensación de la vida, como un jugo de flores. ¡Luz de la tierra, inunda mis ojos! ¡viento de las espigas, prende tu música en mis labios!
(Súbitamente se pone a bailar dando saltos y vueltas, al son de su propio silbido. La muchacha baila con él. Baila solo, salta la cuerda como loco. De pronto, al buscar a la muchacha para continuar bailando con ella, advierte que ésta ha desaparecido y desconcertada la busca mirando hacia todos los lados. Se muestra confuso. En un momento encuentra la sombrilla de la muchacha que la ha dejado. La recoge y la cierra contemplándola).
Espantapajaros:
Pero ¿dónde estás? ¿Dónde ? ¿Ehhhhh la sombrilla.!
Muchacha: (A lo lejos, desde fuera del escenario)
¡Quédate con ellaaaa! ¡Así la lluvia no te desteñirá los ojos!
Espantapajaros:
Qué importa. De todas maneras sé que si no vuelvo a verte me los habrá de desteñir el llanto.
(Con dulce tristeza habla al campo y a las flores)
¿Por dónde, flores, se ha ido?
¿por dónde, campo, se fue?
¿por cuál sendero Escondido
voló el jazmín de su pie?
No supe ¡que inocente!-
que de su mano el calor,
como un remanso a mi frente
llegó la luz del amor.
¡Vuelve, pues, niña, ay de mí!
¡Mira que sin tu presencia
se están muriendo de ausencia
los ojos con que te ví!
(Se echa a llorar, quedando dormido. Oscurecer)
(Amanece canta el gallo. El hombre sale de su casa con una mazorca de maíz, mostrando su lozanía y calidad)
Hombre: (Acercándose al público)
Buena cosecha. Y el cielo anuncia que todavía podremos contra con lluvias para la resiembra. ¡Y que mazorcas! Blancas y limpias, hinchadas a reventar. La tierra toda parece sonreir en la blancura de esos granos sin mancha, como los dientes de una muchacha feliz.
(Se escucha en el campo el ritmo de muchos pájaros. El hombre se sorprende)
Hombre:
¡Como! De Nuevo los pájaros ¿alguien ha debido tumbar el monigote! El viento quizas, o algún animal suelto.
(A todas estas el espantapajaros lee un libro a los pájaros, la historia de Esopo)
Espantapajaros:
(Leyendo) Deseando atender esmeradamente a sus huéspedes, le encargo a su esclavo Esopo que fura al Mercado y lo único que trajo fue lenguas, sirviéndolas en diferentes formas a los comensales. ¿Cómo trajiste únicamente lenguas?, le preguntó su amo. ¿No te dije que trajeras lo mejor que hubiera? Pues qué cosa puede haber mejor que la lengua, respondió Esopo. La lengua es el órgano de la verdad, es el medio de que disponen los hombres para acercarse entre sí; es la clave de la civilización y del conocimiento; con ella cantamos, y con ella nos comunicamos con los dioses.
Muy bien, le dijo el amo. Pues mañana irás otra vez al Mercado, y me traerás lo pero que encuentres. Al otro día volvió Esopo al Mercado y al regreso volvió a traer lenguas. ¿cómo has vuelto a traerlas?, le reclamo el amo. Porque la lengua, respondió Esopo, también es la peor de las cosas. El órgano de todas las discusiones y pleitos, el origen de todos los malentendidos, el vehículo de todas las calumnies y el medio de todos los insultos entre los hombres. Y asi termina por ahora, señores pájaros, nuestra lección de poesía. (Aparta la mirada del libro y al ver a los pájaros allí estaba el hombre, quien da la voz de alarma y sacude con su sombrero a los pájaros)
Espantapajaros:
(Hablando entre dientes) Vamos, apúrense, no coman más y escapen que allí viene el hombre.
(El espantapajaros disimulando se coloca en actitud inanimada)
Hombre:
No tiene que disimular. He visto y escuchado toda la pantomima. ¿qué significa esto?
(El espantapajaros descubierto en la trampa deja de disimular y se sincerisa con el hombre)
Espantapajaros:
Veo que ya no le puedo engañar. Una muchacha, una niña del campo dejó pasar una flor entre mis labios y he aquí como ella se infiltró en mi corazón, so solo la cálida palpitación de la vida, sino también toda la poesía del mundo.
Hombre: (Bravo)
¡No entiendo es lenguaje! ¿qué quieres decir?
Espantapajaros:
Quiero decir, señor, que he fracasado como espantapajaros.
Hombre:
¡Cómo! Fracasar en un oficio tan sencillo. Espantar pájaros.
Espantapajaros:
Era sencillo, sí, mientras yo no era lo que ahora soy; mientras no era más que un monigote de paja y harapos, otro entre tantos de esos pobres muñecos mudos, que se miran en los caminos, crucificados en el paisaje como fantasmas de mendigos. Ciegos y sordos a la palpitación del mundo, calvados contra el horizonte, como si se les hubiera condenado para siempre a dirigir el tráfico de la brisa.
Hombre:
¿Y ahora que es? ¿Acaso no sigue usted siendo uno de esos monigotes? Si yo lo despojara de todos esos trapos, si yo le sacara todo ese relleno, ¿qué quedaría de usted?
Espantapajaros:
Quedaría mi cuerpo desecho, quedaría un poco de pajas y un montón de basuras que arrastraría el viento, y que las lluvias seguirían conmemorando para siempre mi desolado canto de poeta.
(Poco a poco van entrando los pájaros)
Hombre: (Irónicamente)
¡Vaya! Ahora tenemos que el caballero es poeta. Lo que todavía no me ha dicho es lo que usted piensa hacer ahora para vivir. Aqui como usted ve
Espantapajaros:
Si, lo veo, señor. Comprendo que, fracasado como espantapajaros, ya no hay cabida para mi en este lugar. <apenas le suplicaría que me dejase usted la ropa y esta basura que rellena mi cuerpo. Podría decir que apenas acabo de nacer, y antes de ser desbaratado me gustaría caminar un poco de mundo. ¡Es tan hermoso vivir!
Hombre:
Puede llevárselo todo. Aunque el sombrero (El hombre observa a los pájaros que le acechan su cultivo) . Pero, espere. Tengo una idea. Nunca había visto tantos, ni tan hermosos pájaros en ese árbol. ¿Qué buscarán?
Espantapajaros:
Esperan que usted se marche. Apenas haya usted vuelto la espalda, bajarán a posarse en mi sombrero, como todos los días.
Hombre:
¿Tanta confianza le tienen?
Espantapajaros:
Somos amigos. Me traen las últimas noticias del aire, me dan un poco de música cada mañana. ¿Nota usted este vacio que tengo en el pecho? Son ellos, que poco a poco me han ido sacando el relleno del corazón para hacer sus nidos.
Hombre:
Le propongo un negocio (En secreto) ¿Conoce usted la pega-pega? Yo se prepararla. Usted se huntaria los hombres con ella y (hace un ademán de atrapar a los pájaros) ¿sabe usted que algunos pajaros se venden muy bien?
Espantapajaros: (Contempla al hombre con tristeza)
No podría caer en semejante crueldad con mis amigos, ellos son mis tiernos hermanos y también un poco mis hijos. Muchos de estos pájaros han nacido dentro de mis bolsillos. Usted comprende.
Hombre:
Pero usted es solo y pobre, mi amigo. Usted prosperaría.
Espantapajaros:
No quiero una prosperidad que haya crecido. Sobre la congoja de pobres seres del campo. Sería como sí, para vivir, tuviera que salir cada noche con un escobillón a borrar las estrellas.
Hombre:
En ese caso, no hay más nada que hablar. Usted ha escogido su camino. Adíos amigo.
(Música suave, apropiada para una despedida. EL espantapajaros se marcha, caminando hacía él viene la muchacha, se van acercando poco a poco.)
Muchacha:
Espantajo, espera. ¿Dónde vas?
¿Por qué te di vida?
Darte de beber quise un día
todo el campo en una flor,
y fue ramo de tristeza
lo que mi mano te dio.
Espantapajaros:
Más que tus manos de niña
fue la mano del amor
quien me dio a beber el campo,
todo el campo en una flor
y con ea flor la vida
y con la vida, el amor.
Muchacha:
¿Y a dónde irás?
Espantapajaros:
No lo se.
Mi rumbo será el viento,
mi destino, su rumor.
Muchacha:
¡Qué triste pensarte solo por esos mundos de Dios!
Espantapajaros:
Y que triste, en el recuerdo
Tu mano diciendo ádios.
Yo no he de olvidarte nunca.
Muchacha:
¡Y cómo olvidarte yo!
Para llorar por tu ausencia
bordaré en mi bastidor
con hilos de esbelto lino
un pañuelito de olor.
(La muchacha se besa los dedos y los coloca en la boca del espantapajaros)
Muchacha:
Hasta siempre
Espantapajaros:
Mi niña, adios.
(El espantapajaros se marcha muy triste y lentamente. Llegan los niños cantando al espantapajaros y rodean a la muchacha, de alegria pasan a tristeza al ver que el espantapajaros ya no esta.
Se desata una tormenta y un ventarrón y el espantapajaros se desbarata)
NIÑOS:
(Cantan San Isidro Labrador)
Muchacha: (sonido de pájaros)
Como estaba lleno de amor, con las pajas que quedaron en el campo sus amigos los pájaros fabricaron sus nidos y en ellos nacieron muchos pajaritos que cantan a la belleza y al amor.

Transcrito por Narvis Bracamonte
Septiembre, 2002